miércoles, 25 de septiembre de 2013

Como decíamos ayer...






Creo que es adecuado que al retomar este blog lo haga bajo el influjo de una de las frases más célebres dichas por persona alguna. ¿Por qué digo esto? Porque fue el gran escritor español Fray Luis de León quien la dijo al reincorporarse a la docencia  en la Universidad de Salamanca después de haber estado preso, como 5 años, gracias a la Inquisición.  Para unos suena gracioso, para otros suena estúpido, otros más dirán que se oye patético, pero ¿es así realmente? Yo creo que es, más bien, la expresión de una actitud tomada ante la vida.  ¡Lo que pasó... pasó!   Ya no debemos llorar ante la leche derramada y hay que seguir adelante.   No he escrito todo este tiempo porque no, pues.  Las cosas se fueron dando así. Diversas actividades me fueron envolviendo y fui postergando el escribir.  Pero me dije: ¡Basta! ¡Voy a hacerlo… y aquí me tienen!

Desde niño escuché decir que para que una persona se sienta realizada por completo, debería lograr tres cosas: tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro.  ¡Qué cosas!  ¿No?  A mí corta edad, esta frase me sonaba como chino. ¡Uf!  Pero, estemos o no estemos de acuerdo con esta aseveración, notamos que  se le da mucha importancia al hecho de escribir.  Esto es comprensible, porque para bien o para mal, la palabra escrita ejerce una poderosa influencia.  Yo por mi parte quiero influenciar para bien.  Lo otro se lo dejo a los “malos”.  Como el Chapulín Colorado digo: ¡Síganme los buenos!