Creo que es adecuado que al retomar este blog lo haga bajo el influjo de una de
las frases más célebres dichas por persona alguna. ¿Por qué digo esto? Porque
fue el gran escritor español Fray Luis de León quien la dijo al reincorporarse
a la docencia en la Universidad de
Salamanca después de haber estado preso, como 5 años, gracias a la
Inquisición. Para unos suena gracioso,
para otros suena estúpido, otros más dirán que se oye patético, pero ¿es así realmente? Yo creo que es, más bien, la expresión
de una actitud tomada ante la vida. ¡Lo
que pasó... pasó! Ya no debemos llorar ante la leche derramada y
hay que seguir adelante. No he escrito
todo este tiempo porque no, pues. Las
cosas se fueron dando así. Diversas actividades me fueron envolviendo y fui
postergando el escribir. Pero me dije: ¡Basta!
¡Voy a hacerlo… y aquí me tienen!
Desde niño escuché decir que para que una persona se sienta realizada
por completo, debería lograr tres cosas: tener un hijo, plantar un árbol y
escribir un libro. ¡Qué cosas! ¿No? A
mí corta edad, esta frase me sonaba como chino. ¡Uf! Pero, estemos o no estemos de acuerdo con esta
aseveración, notamos que se le da mucha
importancia al hecho de escribir. Esto
es comprensible, porque para bien o para mal, la palabra escrita ejerce una
poderosa influencia. Yo por mi parte
quiero influenciar para bien. Lo otro se
lo dejo a los “malos”. Como el Chapulín
Colorado digo: ¡Síganme los buenos!
